
LXI trajo el amor su cola de dolores, su largo rayo estatico de espinas y cerramos los ojos porque nada, porque ninguna herida nos separe. no es culpa de tus ojos este llanto: tus manos no clavaron esta espada: no buscaron tus pies este camino: llego a tu corazon la miel sombria. cuando el amor como una inmensa ola nos estrello contra la piedra dura, nos amaso con una sola harina, cayo el dolor sobre otro dulce rostro y asi en la luz de la estacion abierta se consagro la primavera herida. ( PABLO NERUDA)
No hay comentarios:
Publicar un comentario